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07/02/2020

Dátiles milenarios






ABC, España

Científicos de Israel, a punto de revivir deliciosos dátiles de hace 2.000 años

Las semillas son totalmente esenciales para la supervivencia y la dispersión de las plantas. No solo protegen y proporcionan nutrientes a sus embriones, sino que, además, muchas de ellas son perfectas para ser comidas por animales o arrastradas por el viento para facilitar su dispersión. De hecho, se puede decir que cada planta «apuesta» por un tipo de semilla, con sus fortalezas y debilidades, para salir adelante.

Algunas de las semillas son excepcionales. Por ejemplo, en 2005 se logró que una semilla de dátil con 2.000 años de antigüedad germinase y alumbrase una pequeña palmera a la que se la pasó a conocer con el apropiado nombre de Matusalén. Dicha semilla se encontró en 1963 en la fortaleza de Masada, construida en parte por el infame rey Herodes, y se cree que se conservó tan bien gracias a la sequedad y estabilidad de la región donde estaba, cerca del Mar Muerto.

Esta semana, investigadores del Centro Médico Hadassah, en Israel, han revelado que han sido capaces de hacer germinar un puñado de antiguas semillas de dátiles, halladas en la misma región, tanto en cuevas como en la fortaleza de Masada. Han analizado el material genético de dichas semillas y han obtenido pistas sobre cómo eran las variedades seleccionadas por los criadores de hace dos milenios y sobre cómo pudieron estas semillas permanecer viables durante tanto tiempo. De hecho, los autores de esta investigación planean mezclar estas antiguas variedades con las contemporáneas para obtener dátiles más resistentes y jugosos. Sus hallazgos se han publicado esta semana en « Science Advances», tal como ha informado « Sciencemagazine.com».

Semillas de hasta 2.200 años

Los científicos escogieron 34 semillas de dátiles y las sumergieron en agua templada mezclada con fertilizante, para después sembrarlas en suelo de macetas previamente esterilizado. Seis de ellas, que resultaron ser un 30% mayores que las semillas actuales, germinaron. La técnica del carbono 14, usada habitualmente para datar muestras arqueológicas, reveló que dichas semillas tienen entre 2.200 y 1.800 años de antigüedad.

Los análisis genéticos han sugerido que los criadores trataban de mezclar rasgos distribuidos por todo el mundo antiguo, consiguiendo unos dátiles grandes, dulces y duraderos, tal como los describieron cronistas como Galeno, Estrabón o Herodoto. Los dátiles eran muy preciados en tiempos de Roma, pero su cultivo declinó alrededor de la época de la primera cruzada, en el primer milenio.

Revivir las variedades antiguas

Los científicos planean revivir estas antiguas variedades de dátiles o al menos recuperar algunos de sus mejores rasgos. Frédérique Aberlenc, uno de los coautores del trabajo e investigador en el Instituto Nacional de Francia de Desarrollo Sostenible, ha dicho que, próximamente, planean polinizar plantas femeninas para obtener frutos. La idea es mejorar las variedades modernas, aumentando su dulzor y tamaño, así como su resistencia a enfermedades.

Estas antiguas semillas son también una oportunidad para estudiar cómo las plantas preservan su material genético durante tanto tiempo. Los autores han sugerido que el gran tamaño de las semillas y las condiciones climáticas del Mar Muerto pueden haber influido en su conservación, pero sospechan que los dátiles cuentan con algún mecanismo adicional para mantener estable el ADN.

«Son unos resultados espectaculares», ha dicho en «Sciencemagazine.com» Robin Allaby, genetista de la Universidad de Warwick, que no ha participado en esta investigación. «Todo esto arroja luz sobre el hecho de que no comprendemos la viabilidad a largo plazo de las semillas».

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