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12/04/2018

Acto central recordatorio del Holocausto y el Heroísmo: Preservar la Verdad






Ayer, miércoles 11 de abril, en el salón principal de la Kehilá, más de 1100 personas conmemoramos el Acto Central Recordatorio del Día del Holocausto y el Heroísmo – Iom Hashoá VeHagvurá-. Este año el acto se centró en abrazar la historia y preservar la verdad. Abrazar la historia implica abrazar cada una de las historias personales. Fue un acto donde como ya es tradicional no hubo oratoria y donde la emoción y el recuerdo generaron el clima para que la memoria surja, y nos permita mantener la llama viva de la resistencia ante el odio y la indiferencia, pues nuestros valores y nuestra historia como pueblo nos enseñan a transitar el camino de la justicia y el recuerdo.

Mantener viva la memoria, rescatando las historias; como decía Abel Herzberg - sobreviviente del campo de Bergen-Belsen - “no fueron asesinados seis millones de judíos, sino que hubo seis millones de asesinatos y cada vez, era asesinado un judío”.

Los últimos acontecimientos acaecidos en Polonia (ley en protección de la nación polaca, expresiones desafortunadas de líderes políticos), junto a otros eventos locales (vandalización del Memorial del Holocausto de Montevideo, comentarios antisemitas en redes sociales), demandan un enfoque que defienda la verdad histórica y combata manifestaciones de negacionismo y tergiversación.

Abrazar la historia es, al mismo tiempo, abrazar la causa y abrazar a los sobrevivientes, testigos de esa historia. Preservar la veracidad histórica de lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial es un compromiso activo de esta generación. Preservando la verdad preservamos también las historias de vida de los sobrevivientes y la historia de todas las víctimas del genocidio. De sus experiencias podemos, además, extraer importantes moralejas sobre el pasado, para la construcción de un mejor futuro. El rol del educador es fundamental y en lo referente a la shoa todos tenemos un rol importante a la hora de transmitir la historia, de abrazarla y de preservar la verdad frente a los negacioncitas, de rescatar la historia de las víctimas, y de los sobrevivientes frente a quienes tergiversan y discriminan, pues como dice Elie Wiesel “Todo aquel que oye a un testigo se convierte en testigo”.

La educación se torna fundamental para transitar un futuro que respete la historia, y preserve la verdad por sobre el negacionismo y la discriminación. Por tanto, abrazar la historia para preservar la verdad se vuelve necesario y eso hicimos el 11 de abril y eso haremos siempre.

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