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26/12/2019

1500 muertos en Irán






NIUS Diario, España- por Pilar García de la Granja

1.500 muertos en las protestas en Irán a manos del régimen

El régimen de Irán acabó con la vida de, al menos, 1.500 manifestantes y cientos de detenidos durante las protestas del pasado mes de noviembre. Los datos han sido recogidos gracias a una investigación de Reuters que asegura que hasta tres funcionarios del ministerio del interior iraní les confirman los terribles datos.

"Haced lo que haya que hacer pero acabar con esto" fue la orden de Ali Khamenei. El líder supremo de la élite iraní quería terminar como fuera con miles de jóvenes protestando en las calles por la situación económica. La subida del precio de la gasolina en uno de los países con mayores reservas de crudo, como consecuencia del embargo de Estados Unidos hacía mella en la población.

La represión más sangrienta desde 1979

Alrededor de 1.500 personas fueron asesinadas en menos de dos semanas de disturbios que comenzaron el 15 de noviembre. La cifra, proporcionada a Reuters por tres funcionarios del Ministerio del Interior iraní, incluyen al menos a 17 adolescentes y unas 400 mujeres, así como a algunos miembros de las fuerzas de seguridad.

La cifra de 1.500 asesinados es significativamente mayor que las cifras de grupos internacionales de derechos humanos y los Estados Unidos habían ofrecido hasta el momento, que estaban entre 300 y 400 muertos. Un informe del 16 de diciembre de Amnistía Internacional aseguraba que la cifra de muertos fue de al menos 304. El Departamento de Estado estadounidense en un comunicado a Reuters, confirma que murieron muchos cientos de iraníes, y que han visto informes de que ese número podría superar los 1.000.

La matanza del régimen, uno de los más sangrientos y opacos terminó con miles de detenidos en las calles de todo el país y que, según los informes a los que ha tenido acceso la agencia de noticias están siendo sistemáticamente torturados.

La orden de la matanza el 17 de noviembre

El 17 de noviembre, el segundo día de las protestas, los disturbios llegaron a la capital, Teherán. La gente pedía el fin de la República Islámica y la caída de sus líderes. Los manifestantes quemaron fotos de Khamenei y pidieron el regreso de Reza Pahlavi, el hijo exiliado del derrocado Shah de Irán.

Esa noche, en su residencia oficial en un complejo fortificado en el centro de Teherán, Khamenei se reunió con altos funcionarios, incluidos asistentes de seguridad, el presidente Hassan Rouhani y miembros de su gabinete. El líder de 80 años, que tiene la última palabra sobre todos los asuntos estatales en el país, levantó la voz y expresó críticas por cómo se estaban manejando los disturbios. También se enfadó por la quema de su imagen y la destrucción de una estatua del difunto fundador de la república, el ayatolá Ruhollah Khomeini. “La República Islámica está en peligro. Haced lo que sea necesario para terminarlo. Tenéis mi orden”, dijo el líder supremo al grupo, según una de las fuentes.

Khamenei dijo que responsabilizaría a los funcionarios reunidos por las consecuencias de las protestas si no los detenían de inmediato. Los que asistieron a la reunión acordaron que los manifestantes tenían como objetivo derrocar al régimen. “Nuestro Imam”, dijo el funcionario a Reuters, refiriéndose a Khamenei, “solo responde a Dios. Se preocupa por las personas y la Revolución. Fue muy firme y dijo que esos alborotadores deberían ser aplastados".

Las sanciones de Estados Unidos hacen daño al régimen

Durante décadas, el Irán islámico ha tratado de expandir su influencia en todo Oriente Medio, desde Siria hasta Irak y Líbano o Yemen. Irán ha estado financiando, gracias a sus ingresos por la venta del petróleo milicias revolucionarias y grupos terroristas. Pero todo cambió en el 2016, cuando Donald Trump llegó a la Casa Blanca y decidió abandonar el Acuerdo nuclear firmado por Barak Obama y los países europeos con Irán e iniciar una política de sanciones económicas.

Las protestas estallaron en todo el país tras el anuncio el 15 de noviembre en los medios estatales de que los precios del gas aumentarían hasta en un 200% y que los ingresos se utilizarían para ayudar a las familias necesitadas. En cuestión de horas, cientos de personas salieron a las calles en lugares como la ciudad nororiental de Mashhad, la provincia sudoriental de Kerman y la provincia suroccidental de Khuzestan, en la frontera con Irak.

La reacción del régimen fue llenar las calles de sangre y represión en la mayor matanza desde 1979.

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