Las dificultades de ser judío en Irlanda del Norte

22/Ene/2021

Ynet Español – por Olivia Fletcher (JTA)

 

 

Olivia Fletcher, una mujer judía que emigró de Londres a Irlanda del Norte, cuenta sobre cómo es la vida entre católicos que ven a los judíos como enemigos, acerca de la creciente identidad judía y el motivo que la llevó a fundar una organización de estudiantes judíos por primera vez en la historia del país.

 

La comunidad es pequeña, casi no hay comida kosher y la población está dividida entre los partidarios de los palestinos y los de Israel. Olivia Fletcher, una mujer judía que emigró de Londres a Irlanda del Norte, cuenta sobre cómo es la vida entre católicos que ven a los judíos como enemigos, acerca de la creciente identidad judía y el motivo que la llevó a fundar una organización de estudiantes judíos por primera vez en la historia del país.

 

El día que me mudé de Inglaterra a Belfast, en Irlanda del Norte, no podía dejar de llorar. En el tren al aeropuerto lloré. Los pasajeros me miraban discretamente y luego desviaban la mirada. Luego, alguien que sintió compasión por mí, se ofreció a ayudarme a sacar la maleta del tren. En Stansted (el aeropuerto de Londres) continuó mi llanto.

 

A pesar de las lágrimas que derramé, yo había visitado Belfast en innumerables ocasiones. Aquí es donde creció mi pareja, y he pasado muchos fines de semana en esta ciudad en el pasado. Pero mudarme a Belfast para vivir aquí, como joven judía, era un paso para el que no me había preparado.

 

Si usted sabe algo sobre Belfast, comprenderá que esta ciudad no es conocida por su comunidad judía, sino por los católicos, los protestantes y el conflicto en Irlanda del Norte, conocido con el nombre de “troubles” (“problemas”). Si no sabe nada sobre Belfast, intentaré explicarlo en pocas palabras, sin subestimar el valor de la historia irlandesa.

 

 

A fines de la década de 1960, los católicos que vivían en Irlanda del Norte comenzaron a manifestarse contra una larga historia de discriminación anticatólica desde el inicio del gobierno protestante británico en el país. Su lucha se inspiró en la de los negros por la igualdad, en el marco del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Exigieron que sus derechos sociales y políticos fueran los mismos que los de los protestantes, que entonces eran la mayoría en Irlanda del Norte.

 

Muchos en la comunidad católica también eran nacionalistas irlandeses; querían unir Irlanda del Norte con el sur, la República de Irlanda, para que ya no vivieran bajo el dominio británico. En ese momento, muchos miembros de la comunidad protestante querían seguir formando parte del Reino Unido. Las protestas no violentas provocaron una fuerte reacción violenta, que a su vez provocó más enfrentamientos entre el ejército británico, el Royal Ulster Constabulary (RUC), una extinta fuerza policial del Reino Unido en Irlanda del Norte, y el Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en inglés), una organización nacionalista semi militar.

 

“Su conflicto es igual al nuestro”

 

«Problemas», el término que describe un largo período de violencia sectorial en Irlanda del Norte, comenzó en 1969, después de la escalada de violencia (no muchos estarían de acuerdo con la fecha oficial de inicio, ya que el conflicto se prolongó por muchos cientos de años). La lucha se cobró muchas víctimas en todas las comunidades de Irlanda del Norte. Y a pesar del hecho de que aquí ha prevalecido una paz relativa durante los últimos 20 años, la política y las comunidades de Irlanda del Norte han permanecido divididas.

 

El conflicto en Irlanda del Norte a menudo se compara con el palestino-israelí. Las banderas palestinas ondeando en los barrios nacionalistas irlandeses no son infrecuentes aquí. Del mismo modo, en Cisjordania, verá la bandera tricolor irlandesa.

 

En el lugar donde vivo hoy, en el lado este del centro de Belfast, no hay muchos nacionalistas irlandeses. En mi calle, cargada de casas de terracota, hay una mayor probabilidad de se encuentre con una bandera israelí, aunque probablemente yo sea la única judía en un radio de kilómetros. En la calle donde vivo hay una mayoría de «protestantes leales». Muchas personas en mi comunidad quieren mantener su lealtad a Gran Bretaña de la misma manera que todos los judíos, eso asumen, eligen ser leales a Israel.

 

«En casa disfruté de ambos mundos»

 

La comunidad judía de Irlanda del Norte es pequeña. Aquí solo hay una sinagoga, la ortodoxa, con una comunidad de unas 70 personas. Durante los «problemas», muchos miembros de la colectividad judía se fueron, y en las últimas décadas incluso más judíos abandonaron Irlanda del Norte para estudiar y trabajar, y nunca regresaron.

 

Sentí su ausencia aquí. En casa, daba por sentado mi judaísmo. Era algo que podía mostrar u ocultar, y durante la mayor parte de mi vida funcionó. Cuando estaba con mi familia judía en el norte de Londres, celebra shabat con jalá y comía mis delicias dulces kosher favoritas. Comía el pastel de miel de mi abuela en cada comida de Rosh Hashaná y disfrutaba de todas las comodidades que un judío podía pedir.

 

Fácilmente podría haber ocultado todo eso cuando estaba en mi escuela no judía, o cuando salía con mis amigos no judíos. Pero disfrutaba de ambos mundos.

 

En Belfast anhelaba esa sensación de comodidad. Sentía que una parte de mí desaparecía. Estuve sola el último Rosh Hashaná, porque no quería viajar durante la pandemia. No hay panaderías kosher en todo el país y mi supermercado solo vende garbanzos en mal estado. Y aunque vivo en una calle con muchas banderas israelíes, no me atrevo a salir de casa con una estrella de David alrededor del cuello, porque temo un ataque verbal, o incluso físico, aunque hasta ahora no ha habido informes de agresiones físicas. Pero ha habido eventos que sugieren que el antisemitismo en Irlanda del Norte está en aumento y, naturalmente, soy cautelosa.

 

“Exigen que me identifique”

 

Cada vez que hablo con judíos que han visitado Belfast, me cuentan diferentes versiones de la misma historia: un taxista, un guía turístico o cualquier otra persona, suelen hacer la misma pregunta: «¿Entonces ustedes son judíos católicos o judíos protestantes?».

 

De hecho, el significado de esta pregunta es: «Entonces, ¿qué piensas sobre el conflicto israelí-palestino?». Esta parece ser la experiencia judía en Irlanda del Norte. Primero debe demostrar que es judío (le sorprendería saber cuánta gente piensa que somos una secta inventada). Entonces, mientras piensa en su respuesta, su fe está en juego. Se convertirá en uno de dos: «el buen judío» o «el mal judío».

 

En el campus de mi universidad, a menudo sentía que tenía que demostrar que podía ser judía y estar en contra de la ocupación. Mi identidad judía no siempre tiene que tener una identidad política, pero en Belfast sí.

 

He vivido aquí por dos años y durante la mayor parte del tiempo me he sentido aislada, desesperada por volver a casa. Sin embargo, este sentimiento me permitió recuperar mi identidad judía. Este año fundé en mi universidad la única organización de estudiantes judíos en Irlanda del Norte. Y resulta que hay más estudiantes judíos aquí que se identifican conmigo de lo que pensaba.

 

Para mí, la vida en Irlanda del Norte resume el significado de ser judío en la diáspora. El hecho de estar solo puede dar miedo. Pero cuando encuentro a otros con los que podemos ser judíos, recuerdo que a pesar de todo, nuestra historia y nuestro trauma nacional, tengo que vivir como una judía orgullosa donde quiera, sin temor.

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