Sahar Jodayari falleció debido a las gravísimas quemaduras sufridas en el 90% de su cuerpo, después de prenderse fuego frente al Tribunal Revolucionario el primer día de setiembre. La joven, de 29 años, había permanecido en la prisión de Garchak luego de ser arrestada tras un intento de asistir a un partido de fútbol masculino jugado en marzo pasado, algo prohibido en Irán (pese a las presiones de FIFA para que cambie esta situación). Su acto causó revuelo en las redes sociales y motivó que dos estrellas futbolísticas locales se posicionasen a su favor.