Zombis sobre Jerusalem

En los muertos vivientes conviven varios elementos que conforman el arquetipo de nuestros miedos más básicos y universales, miedo a morir, miedo al extraño, miedo a no sentirse seguro, miedo a que la forma de vida que conocemos sea atacada y transformada. Esa es la utilidad del terror, las muertes no son la meta al final de cuentas. La atmosfera enrarecida, esa incertidumbre que flota en el ambiente, que quiebra la moral y que pervierte la rutina quizá, infectando también un poco a las víctimas. La presa, los ciudadanos judíos, terminarán acechando al cazador acaso con similares instrumentos y además con una fuerza espoleada por el miedo.

Pobre el pueblo cuyos héroes son éstos

Israel vive días difíciles en los que cada jornada comienza con un interrogante: ¿dónde será hoy el acuchillamiento? ¿a qué localidad israelí le tocará ser escenario de la locura? ¿sólo apuñalarán o también habrá armas de fuego? ¿quizás una embestida con un auto que se desvíe repentinamente hacia una parada de ómnibus? ¿qué más se les ocurrirá hoy?

Mentiras y odio no conducen a la paz

Estos días han sido muy difíciles para los ciudadanos de Israel. Ocho israelíes han sido asesinados a sangre fría y 70 heridos. Gente común, que volvía del supermercado, que esperaba el ómnibus o llevaba a sus hijos al jardín, ha sido brutalmente acuchillada y atropellada por automóviles. ¿Pueden imaginarse la angustia que vive un país en el que la gente puede ser asesinada en la puerta de su casa o a la salida de la escuela, a cualquier hora del día, y sin ninguna razón, solo por el mero hecho de ser ciudadano de Israel?